divendres, 21 de desembre de 2007

Bon Nadal!



La Casa Catalana de Las Palmas de Gran Canaria us desitja un bon Nadal i un feliç Any 2008

Fira de Santa Llúcia


La Fira de Santa Llúcia és la fira més arrelada i tradicional, data de 1786 i també la més gran de totes les que se celebren durant l'any a Catalunya. Arbres de Nadal, Tió, pessebres, molsa, elements decoratius per a l'arbre, caganers, llums, figuretes de fang, fonts d'aigua, les 265 parades estan agrupades en tres sectors principals: el sector verd per a les parades on es venen arbres de Nadal i molsa pels pessebres, el sector de figures per a les parades de venda dels elements tradicionals del pessebre, i el sector d'artesania que agrupa les parades dedicades als productes relacionats amb la festa i que s'elaboren de manera artesanal.

Data fi: el 23 de desembre.

Lloc: voltans de la catedral de Barcelona. Pl. Nova, 1. Ciutat Vella.

Horari: tots els dies inclusos els festius de 10:00h a 22:00 h.





La Feria de Santa Llúcia una de las más arraigadas y tradicionales de cuantas se celebran data de 1786, siendo también la mayor de todas las que se realizan durante el año en Cataluña. Árboles de Navidades, Tió, pesebres, musgo, elementos decorativos para el árbol, caganers, luces, figuritas de barro, fuentes de agua, etc. Los 265 puestos están agrupados en tres sectores principales: el sector verde para los estands donde se venden árboles de Navidad y musgo para los belenes; el sector de figuras para los espacios de venta de los elementos tradicionales del pesebre; y el sector de artesanía que agrupa las paradas dedicadas a los productos relacionados con la fiesta y que se elaboran de manera artesanal.
Fecha de la Feria: hasta el 23 de diciembre.
Lugar: exterior de la catedral de Barcelona. Pl. Nueva, 1. Ciutat Vella.
Horario: todos los días incluidos los festivos de 10:00h a 22:00 h.


El Tió

Originàriament consistia en un tronc encès de la llar de foc i el regal era l'escalfor que proporcio-nava. Per tot això calia fer una festa on l'arbre fos el seu protagonista.Avui dia la tradició ha passat de les cases de pagès a les ciutats, i s'ha produït una transformació en el tronc ja que se li ha anat afegint unes potes, ulls, nas, un gran somriure i una barretina.Aquesta festa familiar destinada als infants més petits es celebra en moltes llars catalanes en dates nadalenques, normalment a partir del dia de la Puríssima o a més tardar per Santa Llúcia, quan es va a cercar la soca d'arbre en un bosc.
A partir d'aquell dia i fins la nit de Nadal, la mainada té cura d'aquest tronc que un bon dia arriba a casa: li dóna de menjar i beure cada nit i el tapa amb una manta perquè no passi fred. Quan els infants veuen que, matí rera matí, el menjar que han posat al tió desapareix, pensen que aquell tronc s'ha convertit màgicament en un ésser viu. El misteri està servit i aquesta presència màgica que s'està a la cuina o menjador de casa formarà part de la família fins la nit de Nadal. Segons el costum tradicional, la cerimònia pròpiament dita de fer cagar el tió es fa després del sopar de la nit de Nadal.
Una vegada acabat de sopar, els infants s'agrupen al seu voltant armats amb vares de fusta i li engeguen cops de bastó per fer-li rajar les llaminadures mentre entonen diferents cançons. Una vegada s'ha acabat de cantar la cançó, els infants recullen els regals que el tió els ha deixat. El tió no acostuma a deixar regals voluminosos si no llaminadures, dolços i petits regals (costum actual de fa unes dècades) per als més petits. La cerimònia es pot repetir tantes vegades com es vulgui fins que el tió ja no té res més per deixar. Una última "cagada" especial, en la que el tronc raja una arengada ben salada, un all, una ceba, o trossos de carbó. Aquesta última "cagada" és l'encarregada de fer saber als infants que ja no piquin més, doncs el tió ja no pot donar més de si.




Originariamente consistía en un tronco encendido de la chimenea siendo el regalo el calor que proporcionaba. Por todo eso había que hacer una fiesta donde el árbol fuese el protagonista. Hoy en día la tradición ha pasado de las casas del campo a las ciudades, produciéndose una transfor-mación en la tradición ya que se le ha ido añadiendo al tronco unas patas, ojos, nariz, un gran sonrisa y una barretina.Esta fiesta familiar destinada a los niños más pequeños se celebra en muchos hogares catalanes en fechas navideñas, normalmente a partir del día de la Purísima o por Santa Llúcia, cuando se iba a buscar el tronco del árbol al bosque.
A partir de dicha fecha y hasta la nochebuena, los niños cuidaban de este tronco, que un buen día llegaba a casa: le da de comida y bebida cada noche y le tapa con una manta para que no pase frío. Cuando los niños ven que, cada mañana, la comida que han puesto al tió desaparece, piensan que aquel tronco se ha convertido mágicamente en un ser vivo. El misterio está servido y esta presencia mágica que se está en la cocina o comedor de casa formará parte de la familia hasta la nochebuena. Según la costumbre tradicional, la ceremonia propiamente dicha de hacer cagar el tió se hace después de la cena de la nochebuena.
Una vez acabada la cena, los niños se agrupan a su alrededor armados con varas de madera y la emprenden a bastonazos para hacerle expulsar las golosinas mientras entonan diferentes canciones. Una vez finalizadas la canciones, los niños recogen los regalos que el tió les ha dejado. El tió no acostumbra dejar regalos voluminosos si no, más bien golosinas, dulces y pequeños regalos (costumbre actual de hace unas décadas) para los más pequeños. La ceremonia se puede repetir tantas veces como se quiera hasta que el tió ya no tiene nada más para dejar. Una última "cagada" especial, en la que el tronco produce una arengada bien salada, un ajo, una cebolla, o trozos de carbón. Esta última "cagada" es la encargada de hacer saber a los niños que ya no piquen más, pues el tió ya no puede dar más de sí.

dijous, 13 de desembre de 2007

Visitar Barcelona

Anna Buil - Las Palmas de Gran Canaria
Estas son unas cuantas recomendaciones para los que visiten Barcelona durante estos días de diciembre. Hay también algunos restaurantes recomendados, algo que como saben siempre es subjetivo. Espero que les sean de utilidad.


Caminar por el Paseo de Gracia es casi obligado. Allí podrán visitar por dentro La Pedrera y la Casa Batlló (aunque sea caro, vale la pena), obras del genial Gaudí. Si les interesa el trabajo de este famoso arquitecto no se pierdan el Parque Güell y la Sagrada Familia. Por la zona del paseo de Gracia hay varios restaurantes que están bien:

Alba Granados: calle Enric Granados 34. Restaurante situado en una calle en la que me gustaría vivir si algún día vuelvo a Barcelona. Carne a la piedra deliciosa, con entrantes como los huevos estrellados con papas fritas, foie y trufa. 93 454 6116

La Gramola: menú barato y variado. Aragó 277 - 934 874 231. (Metro Paseo de Gracia).

Frescco: buffet de ensaladas, pizzas y pastas (ir cuando se tenga mucha hambre). Pau Claris, 151 (Metro Paseo de Gracia).

Restaurante Drolma: en el Hotel Majestic. Uno de los mejores de Barcelona (el chef tiene una estrella michellin). Tienen menú al mediodía bastante bien de precio para lo que es la comida. (Metro Paseo de Gracia). Reservar con antelación 93.496.77.10 - drolma@hotelmajestic.es

Citrus: restaurante de precio medio de buena calidad. Paseo Gràcia 44
- tfono: 934 872 345. (Metro Paseo de Gracia).

L’Hostal de la Rita: restaurante de precio medio. Aragó 278. Metro Paseo de Gracia.


Otra de las visitas que me gusta recomendar es la del Palau de la Música. Hay visitas guiadas por la mañana y si no, hay concierto con asiduidad. En concreto el día 27 de diciembre uno de valses de Strauss. Vale la pena porque es un edificio modernista precioso, Patrimonio de la UNESCO. Calle Sant Pere Més Alt.


Luego se puede ir por la Via Laietana hasta abajo hasta la Barceloneta y el Moll de la Fusta. En la Barceloneta hay restaurantes típicos de pescado y arroces.
Pero yo les recomiendo en el paseo Isabel II (Metro Barceloneta) el restaurante Set Portes (Siete Puertas), de 1836. Cocina catalana y mediterránea de verdad. Hay por ejemplo 5 tipos de canelones. A mí me encanta pedir la Paella Parellada o el Arróz Negro del Ampurdán, y del bacalao ‘A la llauna’ (tan rico como el de mi abuela). Abren de 13.00 a 1.00 de la mañana ininterrumpidamente. Suele haber cola, pero vale la pena hacerla.


Otro día podemos dedicarnos a pasear por las Ramblas, con sus tradicionales puestos de pájaros y flores (pasando por la Plaza Real), y por el barrio Gótico, con visita al claustro de la Catedral, la iglesia del Pi, la plaza de Sant Josep Oriol. También está curiosa la visita de la Feria navideña de Santa Lucía (termina el 23 de diciembre), en los alrededores de la Catedral. Por ahí. en concreto en la plaza del Rei, está el Museo de Historia de la Ciudad, donde puede verse una parte de la Barcelona romana.


Se puede aprovechar para ir por la calle Portaferrissa a ver tiendas y para tomarse un chocolate caliente (muy famoso) en la calle Petritxol (por ejemplo, en Xocoa, calle Petritxol 11) o bien degustar dulces hechos por monjas y curas en Caelum (calle de la Palla 8- 933 026 993), bajando a una especie de gruta muy acogedora.


Otra visita es la del barrio del Born, con la basílica de Santa María del Mar (cuya historia se narra en la Catedral del Mar). Por ahí hay muchas tiendas de diseñadores de ropa. Custo abrió allí su primer establecimiento. Támbién podemos dar un paseo por el parque de la Ciudadela o contemplar el invernadero y el museo de Zoología. Desde ahí se puede ir por todo el antiguo barrio de La Ribera (que se ha reformado urbanísticamente en los últimos años) hasta la calle Escudellers, donde hay un restaurante muy típico: Los Caracoles.

Si les gustan los museos: en el Museo Nacional d’Art de Catalunya (en Montjuic) verás la mayor colección de frescos románicos (de las diferentes iglesias románicas que hay en Cataluña, se trasladaron los frescos de los ábsides y se conservan en este museo); en la Fundación Miró está la mayor colección dedicada a este pintor (también en Montjuic); el MACBA (museo de arte contemporáneo de Barcelona, en el Raval, barrio bastante deprimido al que el museo ha dado un vuelvo); si te gustan los barcos, puedes ir al Museo Marítimo, en las Drassanes (Atarazanas Reales), cerca de la estatua de Colón.

Si, como yo, son amantes de los restaurantes asiáticos, ahí van unos cuantos:


Ken – el mejor japonés que he probado. Benet i Mateu, 53 • T. 93 203 20 44. Te puedes sentar en la barra y te hacen Tepanyaki (cocina a la plancha delante de ti) pero también puedes pedir sushi y otras delicias. Tiene algunos platos originales. Metro Maria Cristina o en taxi.

Shangai 1930 – Un restaurante asiático fruto de la colaboración entre un chino y un vasco. Buenos Aires, 11-13. Tel 933 63 43 70. Ahí fue la primera vez que probé medusa frita (muy rica) y carpaccio de abalones. Todo está delicioso y el local está decorado como el Shangai de los años 30. Metro Hospital Clínic.

Río Azul – un chino muy conocido en Barcelona. Nada que ver con los otros chinos. Buenísimo el pato pekín, los abalones con salsa de ostra, o el bogavante Si Chap. Balmes, 92 Tel./Fax 93 215 93 33. Si estás en el centro, por Paseo de Gracia o Rambla Catalunya, está a la altura de la calle Mallorca y Valencia.

Restaurante Hanoi – restaurante vietnamita. El menú es muy bueno. Doctor Letamendi 27, entre calle Aragón y Enric Granados, también en el centro.

Restaurante Lee - coreano. Parece muy normal desde el exterior pero es comida coreana auténtica y casera. La mimimba (o algo así) es muy recomendable. Está en la calle Sant Gabriel 2, 932375324. Cerca de Metro Diagonal.

Obviamente hay muchas más cosas por ver: Vila Olímpica, barrio de Gràcia, la Diagonal... y hacer (ir al Liceu, al Auditori, al Teatre Nacional... o ver algun espectáculo musical o obra teatral de la cartelera de Barcelona). Es pues otra excusa para volver a Barcelona.